Reencuentros

Reencuentros ¿Qué pasaría si te encontrara de nuevo? 
Te confieso que me gustaría que sucediera 
y volver a conversar contigo. ¿Cómo sería? 
A puesto que estaríamos 
llenos de silencios “incómodos”  para ti, 
yo siempre disfruté tus silencios. 
Pensarías tanto lo que vas a decir 
y seleccionarías las palabras adecuadas, 
tu vida la resumirías en una clase de reporte,
 * Familia: bien, 
escuela: regular, 
novio: bien, 
problemas personales: regular 
Y así continuaría la lista, 
yo no quiero escuchar tu vida 
como si fuera un reporte, 
quiero escuchar tu vida como antes, 
como una historia fantástica, 
como una película donde 
tú eres la protagonista. 
Me gustaría ver mi rostro 
cuando por accidente 
me cuentes del chico que te gusta 
y esa punzada en la boca del estomago 
que me causa saberlo. 
Quiero encontrarte y yo se 
que también te gustaría encontrarme, 
se que por lo menos una vez 
me llegaste a echar de menos 
como esas cositas de tu vida 
a las que nunca prestas atención 
pero existen. 
Quizá el silencio no reinaría, 
quizá nos soltaríamos platicando 
de todo y nada a la vez 
y el único silencio incomodo 
sería a la hora de partir, 
ese momento entre el 
“ya es tarde, tengo que irme” y el “adiós” 
donde a mi me parece perfecto 
insertar un abrazo y un beso 
porque aun te quiero, 
y donde tu te alejaras un par de pasos 
y cubrirás tu boca por miedo 
a que te robe un beso, tonta. 
Me gustaría encontrarte 
y saber de ti de nuevo, 
solo tengo un problema, 
mientras que para la razón, 
tu eres un algo mas 
que se roba mi oxigeno, 
para el corazón eres 
un evento único e irrepetible, 
tan especial que aun desea 
un futuro a tu lado 
sin importarle el presente, 
pobre imbécil. 
Yo solo me digno a escribir, 
a pensar, soñar con un reencuentro 
y como sería. 
Lo sencillo que me resulta sonreír al verte 
y lo estúpido que se me hace pensarlo. 
Reencuentros… solo reencuentros,
son sueños, son palabras, son amor 
de primera o de segunda, 
de un año o de dos. 
Yo solo quiero un reencuentro 
y saber si todo es como lo imaginé, 
si… nada, solo nada. 
No es y no serán como lo imaginé, 
todo será tan diferente si es que algún día llega a pasar… 

Opina ¿sabes?

¿Qué nivel de conocimientos es necesario para atreverse a opinar? Pero ¿qué es opinar? El término “opinar” parece alejarse algo de la certeza, pero también hablamos de opiniones muy fundamentadas, que se convierten en certezas. Y como tal se defienden. Lo opinable se entiende aquello cobre lo que pueda haber distintas opiniones. que para no pocos son distintas certezas. Defendidas con el ardor que exige la defensa de las certezas. Ardor que, con frecuencia puede ocultar la falta de razones a favor de lo que se estima cierto. El sujeto suple entonces con su actitud subjetiva la deficiencia objetiva de la opinión. Los medios de comunicación son prolíficos en presentar opiniones sobre todo. Los clásicos dirían que tratan de omni re scibile. . Pico de la Mirándola el culto renacentista, organizó una tertulia “acerca de todas aquellas cosas que pueden ser conocidas”. Pero en columnas periodísticas, en tertulias radiofónicas o televisivas, se opina con frecuencia de lo que no se puede saber. Por ejemplo de las intenciones de las personas. En este caso las opiniones son juicios sobre personas, no sobre sus obras o dichos. Cabe en este caso recordar el mandato evangélico: “no juzguéis y no seréis juzgados”. Más, en cualquier caso, ¿por qué hay que opinar de todo? Tan difícil es reconocer nuestra ignorancia sobre diversos asuntos. Cuántas veces oímos a tertulianos: “ yo no soy…economista, pero de todos modos…y lanza su opinión “sin miedo a equivocarse”, -sine formidine errandi” , seguimos con expresiones clásicas-, es decir: con certeza. Cuando se van acumulando años, precisamente por la experiencia que se tiene de los procesos cognoscitivos, hemos de opinar sobre menos asuntos, reducirnos a los pocos sobre los que tenemos algún dominio. Del resto, como decían también los clásicos “suspender el juicio”. Entiendo que a más sabiduría, menos extenso es el campo sobre el que hemos de atrevernos a opinar. Decir “sobre eso no tengo opinión” suele ser signo de sabiduría. ¿Es también lo socialmente correcto?

Un viaje , un sueño.

  • El viajero paralelo..
  • Ella: ¿Qué haces?
  • El: Nada, juego con una pelota jaja... Te extraño.
  • Ella: Yo también, quiero verte. ¿Qué tan lejos está Roma de Madrid?
  • El: Hmmm, no sé. Tengo una idea, pero dirás que estoy loco.
  • Ella: ¿Qué idea?
  • El: No cuelgues, voy a cambiarme y a empacar algo de ropa.
  • Ella: ¡¿Qué?! ¿Ropa para qué? ¿De qué hablas?
  • El: Te necesito; necesito verte.
  • Ella: Estás demente jajaja, no eres capáz.
  • El: ¿Bromeas? Lo haré, pero tienes que hablarme todo el camino.
  • (Empaca, sale al auto y empieza a conducir)
  • Ella: Esto es una locura, aún no te creo capáz.
  • El: Estoy decidido; ¡si no te veo me volveré loco, lo sé!
  • (Se oye un frenazo y cornetas de autos)
  • El: ¡Sal de mi camino, idiota! ¡Voy a ver al amor de mi vida!
  • Ella: ¿Qué pasó? ¿Estás bien?
  • El: Sí, sólo un imbécil daltónico que no sabe la función de un semáforo.
  • Ella: Jajaja. Te amo.
  • Él se queda pensativo unos segundos mientras conduce...)
  • El: Yo también te amo.
  • (Llega al terminal y empieza a hablar con la encargada de los boletos)
  • El: Señorita, ¿a qué hora sale el primer tren a Madrid?
  • Ella: ¡¿Es en serio?!
  • Srita: Sólo queda un boleto y sale en una hora aproximadamente.
  • El: Perfecto; quiero ese boleto.
  • Ella: ¡Respóndeme! ¡Estás demente!
  • El: Shhh. También quieres verme, ¿o no?
  • Srita: Aquí está, disfrute el viaje.
  • El: Gracias.
  • Ella: ¡Qué nervios! ¿Cómo me haces esto? Estás loco, Angel.
  • El: Jajaja. Así de loco me quieres.
  • Ella: ¡No! En serio, ¿estás seguro de lo que estás haciendo? ¿Dónde te vas a quedar?
  • El: Jajajaja. Rayos, no lo había pensado. ¿Estás en tu computadora?
  • Ella: No, pero está cerca, ¿por qué?
  • El: Consigue el número de un hotel cercano y me lo pasas, por favor.
  • Ella: Hmmm, bueno; ¿cómo llamarás sin colgar? Dijiste que hablaríamos todo el camino.
  • El: Existe más de un teléfono en el mundo, mi cielo.
  • Ella: Tonto. ¿Tienes para anotar?
  • El: Sí, dime.
  • (Ella le da el número del hotel)
  • El: Jaja gracias; ya reservo.
  • (Él llama y reserva una habitación)
  • Ella: No lo puedo creer aún, de verdad.
  • El: Cálmate; no es nada comparado con todo lo que yo haría por ti.
  • Ella: Cállate, eres un tonto.
  • El: Te amo.
  • Ella: Yo también te amo.
  • El: Estoy aburrido, divierteme mientras espero al maldito tren.
  • Ella: ¡No maldigas! Maldita sea.
  • El: Jajaja tonta.
  • Ella: Estás demasiado demente.
  • El: ¿No tienes otra cosa que decirme? Ya sé que estoy demente jajaja.
  • Ella: Hmmm, ¿cómo se supone que te divierto?
  • El: No sé; creo que ya subiré al tren.
  • Ella: ¿Te dejan ir con el teléfono?
  • El: Eso espero, dije que hablaríamos todo el camino.
  • (Entra al tren; por suerte, aún hablando por teléfono)
  • (Ella ríe con un tono de ironía)
  • El: ¿De qué te ries?
  • Ella: De nosotros, esto es increíble.
  • El: Si no quieres no lo hago.
  • Ella: Jajaja estás en el tren, no hay vuelta atrás; a demás, si quiero y lo sabes.
  • El: Jajaja es verdad, igual no pienso dar marcha atrás.
  • Ella: ¿Qué se supone que le diré a mi mamá?
  • El: No sé, tampoco lo había pensado.
  • Ella: ¿A quién engañas? Tú no piensas jajaja.
  • El: Gracias, yo también te quiero, corazón. (Tono de ironía)
  • Ella: Sabes que sí jajaja.
  • El: Si no fuera así, no estaría en esta locura.
  • Ella: Dime qué ves.
  • El: Mucha gente, muchos asientos... (Mira por la ventana.) Hmmm, árboles, más gente, casas.
  • Ella: Quiero estar ahí contigo.
  • El: Aquí estarás cuando te secuestre y nos escapemos jaja.
  • Ella: ¡Sí, claro!
  • El: Esto se está moviendo ya.
  • Ella: Qué locura, no puedo creerlo.
  • El: Es real, nos veremos en unas horas.
  • Ella: ¿Qué llevarás puesto? ¿Cómo te reconozco? ¿Dónde nos veremos?
  • El: Cálmate, una pregunta a la vez jaja.
  • Ella: ¡Responde, no es chiste!
  • El: Sueter blanco, jeans, gorro blanco... ¿Podemos vernos en el parque del que me hablaste?
  • Ella: ¿El que está aquí cerca de donde vivo?
  • El: Sí, ese.
  • Ella: ¿Cómo sabrás cómo llegar aquí?
  • El: Preguntando, supongo, después me las arreglo, es lo de menos.
  • Ella: ¿Es en serio todo esto?
  • El: Amor, estoy montado en un tren; escuchaste mientras compraba el boleto; casi que me reservaste la habitación del hotel; ¿Te queda alguna duda?
  • Ella: Es que es tan surrealista; esto no pasa; no a mi.
  • El: Está pasando. Ahora dime: ¿cómo te reconoceré?
  • Ella: ¡Ni siquiera sé qué ponerme!
  • El: -En voz baja- Mujeres...
  • Ella: Cállate, te escuché.
  • El: Jajajaja perdón, perdón. ¡Ya dime!
  • Ella: ¡No lo sé! -Se levanta, busca entre su ropa- ¡No tengo nada para ponerme!
  • El: Qué exagerada, algo ha de haber; sino así mismo como estés.
  • Ella: ¡¿Qué?! No, estoy en pijama, Angel.
  • El: No me importa lo que lleves puesto, me importa que seas tú. ¡Quiero verte ya!
  • Ella: Ya, después veré; mientras busco, dime qué ves.
  • El: El cielo...
  • Ella: ¿Cómo está? Descríbelo para mi.
  • El: Azul, con pocas nubes... Tienes que verlo, le tomaré una foto.
  • Ella: Tómate una foto a ti también.
  • (Le toma la foto a la ventanilla y una a él con los ojos cerrados con fuerza y sacando la lengua)
  • El: Ya está, salí feo, ya no me vas a querer.
  • Ella: Jajaja ¡Quiero verla!
  • El: Quiero una foto juntos. No, ¡quiero MUCHAS fotos juntos!
  • Ella: Qué vergüenza que me vean contigo, mejor no jajaja.
  • El: Jajaja ok. ¡Me quiero bajar del tren, el amor de mi vida ya no me quiere ver!
  • Ella: ¡Cállate, loco! Qué idiota eres, ¡qué idiota!
  • El: Tú te lo buscaste jajaja.
  • Ella: ¿Cuánto falta?
  • El: No lo sé, no mucho, supongo...
  • (Pasadas unas horas el tren se detiene, él se baja y busca su equipaje)
  • El: ¿Dónde puedo alquilar un auto? No te sacaré a pasear en bus jajaja
  • (Ella le dice el sitio, él para un taxi y va por un auto; luego empieza a conducir a la casa de ella)
  • El: ¿Dónde era?
  • Ella: ¿Dónde estás?
  • El: Jajaja no tengo idea. Espera, ya sé.
  • (Para otro taxi y le indica la dirección a donde va para que lo guíe)
  • El: Soy un genio; le dije a un taxista que me conduzca hacia allá.
  • Ella: ¡Y yo aún no sé qué ponerme!
  • El: Estoy cerca.
  • Ella: ¡¿Qué?! ¡¿Ya?!
  • El: Sí, pero antes tengo que comprar una cosa, tienes tiempo.
  • Ella: ¿Qué cosa?
  • El: ¿Qué te importa? Jajaja no te quiero decir.
  • Ella: ¡Dime!
  • El: Ehmm, nada, nada, ya voy para allá.
  • Ella: Hmmm ok.
  • (Se detiene en una floristería y compra la rosa más bella del lugar)
  • Ella: ¿Qué es eso que se oye? ¿Dónde estás?
  • El: Nada, ya voy en camino.
  • Ella: ¡Nunca me dices nada!
  • El: Ya tendrás oportunidad de golpearme por eso jaja.
  • Ella: Sí, es lo primero que haré.
  • El: ¡Escucha! Pon atención.
  • Ella: ¿Qué?
  • (Le sube el volumen al radio del auto; se oye "just the way you are" - Bruno mars)
  • El: When I see your face...
  • Ella: ¡Te odio! Cantas feo, cállate.
  • El: No me importa, canta conmigo.
  • Ella: No, eres demasiado tonto jajaja.
  • El: Estoy en el hotel que me dijiste. ¿Ahora hacia dónde?
  • (Ella le indica la dirección y él llega a la puerta de la urbanización, donde habla con el vigilante)
  • El: Buenas tardes.
  • Vigilante: Sí, ¿qué se le ofrece?
  • El: Vengo a ver a Andrea Gutierrez. Casa número 10.
  • Vigilante: Ok, pasa.
  • El: Gracias.
  • Ella: ¡Dios!
  • El: Dios no; Angel, por favor.
  • Ella: Imbécil jajaja.
  • El: Ya estoy afuera, no sé qué casa es la 10, así que iré al parque.
  • Ella: Espérame ahí.
  • El: Estoy nervioso, ya no quiero jajaja.
  • Ella: ¡Vete, pues!
  • El: ¿Después de todo lo que recorri? Estás loca.
  • Ella: Ya estoy lista, voy para allá, ¿ya puedo colgar?
  • El: ¡No! Quiero verte llegar hablando por teléfono.
  • Ella: Jajaja ¿por qué?
  • El: ¿Qué haré mientras vienes? Hablarte me calma.
  • Él está sentado en uno de los bancos del parque impaciente por verla y escondiendo la rosa detrás de sí. No para de reirse de los nervios por el teléfono y no puede evitar mirar hacia las casas a cada segundo para verla llegar. De pronto ve que alguien se acerca; una chica de cabello largo y castaño. La chica está sonriendo y sosteniendo un teléfono. Ella lo mira y baja la cabeza riendo de los nervios. Los dos se sonrojan. Él se levanta y va hacia donde está la chica.
  • Ella: ¿Hola? Jajaja qué locura, en serio.
  • El: Wow...
  • Ella: ¿Qué? Cállate, estoy demasiado nerviosa.
  • El: ¿En serio eres tú?
  • Ella: Duh, tonto.
  • El: Eres demasiado hermosa.
  • Ella: ¡Cállate!
  • El: Tengo algo para ti.
  • (Saca la rosa y se la entrega mirando fijamente sus ojos mientras ella casi no puede sostenerla de los nervios)
  • Ella: Gracias... Qué hermoso.
  • El: No podía llegar con las manos vacías.
  • Ella: ¿Nos sentamos? Creo que tenemos demasiado de qué hablar...
  • El: Claro, vamos.
  • (Se sientan en el banco donde él esperaba en un principio y comienzan a hablar. Ninguno de los dos puede creer que el otro esté así; tan cerca)
  • El: Ven, vamos a los columpios.
  • (La toma de la mano y van corriendo como niños; se sientan a seguir conversando)
  • Ella: Dime, ¿soy como imaginabas que sería?
  • El: No... Eres aún más perfecta... A ti puedo tomarte de la mano y ver como te sonrojas cuando te ries.
  • Ella: Cállate.
  • (Lo suelta y se cubre la cara con sus dos manos. El rie tiernamente al ver que se ruborizó por lo que dijo. Toma una de sus manos y empieza a jugar con sus dedos. Ambos se miran. Él le aparta el cabello de la cara rozando suavemente sus mejillas y ella toma su mano. Ambos sonríen, no pueden creerlo...)
  • Ella: Quiero ver la foto que le tomaste al cielo y la tuya.
  • El: Listo, pero no puedes burlarte de mi.
  • Ella: Trataré, pero sé que saliste muy feo.
  • (El saca la cámara y le enseña las fotos. Ella se queda mirando la foto de él con ternura y una sonrisa se forma en su cara)
  • El: Ya viste, jaja devuelveme la cámara.
  • Ella: No, sonríe.
  • (Ella apunta la cámara hacia él y le saca una foto)
  • El: Ey, tenemos que salir los dos, sino no vale.
  • Él se levanta y toma la cámara; se inclina detrás de ella poniéndose a un lado y enfoca la cámara hacia los dos. En eso, sin querer, sus mejillas se rozan y él se aleja un poco para voltear a mirarla. Ella hace lo mismo y se miran mutuamente. Él se acerca y cierran los ojos. Roza sus labios con los de ella y empieza a besarla a lo que ella responde. Fue el beso más hermoso, el momento más hermoso en la vida de ambos. Al darse cuenta de lo que estaba pasando, se separan un poco y se abrazan. No quieren que ese momento se termine.
  • Ella, tartamudeando y casi sin poder hablar de los nervios, finalmente dice: ¿Y la foto..?
  • El: Claro, la foto...
  • Ambos sonríen y él toma la foto. Se queda admirandola unos segundos y, sin quitarle los ojos de encima a aquella cámara, toma la mano de ella y la aprieta suavemente.
  • Él despierta con lágrimas en los ojos, le da un golpe a la almohada y se vuelve a dormir...
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